El Corpus Christi en Lagartera

Corpus en Lagartera
    Historia de la festividad en Lagartera.
  • La festividad del Corpus Christi tiene su origen en Lieja (Bélgica) en 1.208. Santa Juliana de Mont Cornillon, siendo priora de la abadía de Cornillon, tuvo unas visiones referentes a la veneración del Santísimo Sacramento, lo comunicó al obispo de Lieja y este ordenó celebrar la fiesta en su diócesis. Fue instituida y extendida a toda la Iglesia , a petición de varios obispos por el Papa Urbano IV en 1.264, mediante la bula “Transiturus”. En la que es señalada para el jueves siguiente al Domingo de la Santísima Trinidad , a los 60 días de la Pascua de Resurrección.

    En el siglo XIV se comienza a celebrar en España, siendo el primero el de Barcelona, que comenzó a celebrarse en 1.319. El mayor esplendor de esta fiesta en nuestro país pertenece a los siglos XVII y XVIII, con tres distintas manifestaciones: la Procesión del Santísimo, los Autos Sacramentales y las Fiestas Populares.

    La devoción al Santísimo se institucionaliza en Lagartera el día 21 de febrero de 1.589, cuando, Sixto V otorga cartas apostólicas para la fundación de la Cofradía del Santísimo Sacramento de Lagartera. El mismo Pontífice da carta de aprobación de su instituto el día 12 de diciembre del mismo año. Al año siguiente, el día 21 de junio, tiene lugar la primera Procesión del Corpus en Lagartera.

    Coincidiendo con el apogeo del Corpus en España, la Villa de Lagartera se propuso dar la mayor pompa posible a la festividad. Para ello en 1.662 el Concejo, al ver que la Cofradía del Santísimo Sacramento de Lagartera no disponía de suficientes medios económicos para cumplir con sus cometidos, cedió a esta el rédito de 26.830 maravedíes que según carta de privilegio correspondía a aquel. Desde entonces es privilegio del Ayuntamiento que sus ediles porten el palio en la Procesión del Corpus.

    Otras Cofradías lugareñas se sumaban a esta del Corpus en su gran procesión: la de San Bartolomé, los del Rosario, los de la Veracruz , los de San Fabián y San Sebastián, los de las Ánimas, los de San Ramón Nonato y los del Hospital del Salvador. Todas estas cofradías han desaparecido excepto la de la Veracruz , que tal vez por su especial fervor hacia esta fiesta ha conseguido perpetuarse en el tiempo.

    Aún se conserva la lámpara de la Cofradía del Santísimo Sacramento, que cuelga, dentro de la Iglesia del Salvador, del machón del crucero al lado del Evangelio.

    Por otro lado la Custodia de plata dorada en forma de sol, del siglo XVII, es casi seguro el primer elemento adquirido para esplendor de la Procesión del Corpus, gracias a la cesión del Concejo.

    El recorrido de las procesiones de la parroquia transcurrió, y aún transcurre, por un itinerario ya dibujado desde el siglo XIII: yendo desde la Iglesia del Salvador hacia la Corredera de los Toros y siguiendo por las calles de Alonso Herrero, la calle Real, la del Curato, y por la Plaza del Comercio y de la Iglesia , finalizando en el templo, de donde salió. Después, cuando el núcleo urbano se extendió, buscó el Corrillo, la calle Empedrada y las Olivillas.

 

    Significado del Corpus en Lagartera.
  • La festividad del Corpus en Lagartera ha sido propuesta por el Consejo de Patrimonio Histórico a la UNESCO , junto con otras cinco fiestas de Castilla ­ La Mancha , para ser declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

    La procesión del Corpus de Lagartera, es una de las más bellas y singulares que se pueden presenciar en la geografía nacional. Cargada de devoción y tradición., destaca, sobre todo por el color rural y la intensa presencia de la peculiar artesanía lagarterana, sobre todo de nuestros afamados bordados.

    Esta fiesta tiene una significación especial para Lagartera porque en ella confluyen el Arte, la Tradición y la Fe.

    La localidad se prepara con mucho esmero para esta celebración. Hinojo, mistranzos, hierbabuena y albahaca tapizan las calles y plazas e impregnan el ambiente con sus aromas.

    Tradicionalmente sabemos que se viene celebrando la Procesión desde el año 1.590, siempre de la misma forma y siempre siguiendo el mismo recorrido: se montan los altares en las puertas con colchas centenarias, delanteras, reporteros... y una mesa que, vestida ritualmente, sirve de trono a una talla del Niño Jesús encargada de recibir a la Custodia.

    Es una tradición que la Cofradía del Santísimo Sacramento primero y, cuando esta desapareció en 1.965, la de la Veracruz , acompañen a la Custodia que, bajo palio portado, también tradicionalmente desde 1.662, por la Corporación Municipal , recorre las calles bendiciendo los altares.

    Así mismo, forma parte de la tradición el que los niños que han tomado la Primera Comunión , abanderados por el estandarte de las Hijas de María, tiren pétalos de rosas al Santísimo.

    Dentro de la misma tradición, entra el que un numeroso grupo de jóvenes vayan a la Procesión vestidos con el traje típico, lo que contribuye a dar un colorido especial por la riqueza y el barroquismo del mismo.

    El traje popular lagarterano es uno de los más auténticos porque ha sufrido pocos cambios a lo largo del tiempo, ya que ha sido una zona alejada de la corte y conserva sus características propias desde el siglo XVIII.

    En el terreno artístico, un verdadero despliegue de joyas textiles: colchas de malla, bordadas, deshiladas, delanteras, frontales... salen de los arcas para ver la luz sólo en este momento, pues, una vez finalizada la Procesión , vuelven a su lugar de origen. Es una pequeña parte de nuestro Patrimonio que solo se puede contemplar públicamente ese día.

    Obras de arte delicado y exquisito son las numerosas tallas de Niño Jesús de los altares que representan una de las muestras más bellas de la imaginería barroca española. Estas imágenes presiden durante todo el año las Salas lagarteranas, y el día del Corpus, vestidas con sus mejores galas, salen a la calle para ser bendecidas por el Santísimo. Representan el mayor exponente artístico de esta festividad.

 

    Montaje de los altares
    (todos siguen la misma traza).
  • Durante el amanecer, los vecinos se afanan en poner a punto uno de los peculiares y coloristas elementos que han colocado esta fiesta en un lugar destacado: los altares.

    Se montan en el espacio que queda al abrir las hojas de las puertas de la casa que acceden al patio. De fondo, a modo de “frontal”, una colcha de malla muy calada toda blanca y transparente deja ver el patio cuajado de plantas y flores. En los laterales, se cuelgan colchas o cortinas deshiladas, bordadas o de fábrica que, como reposteros, cubren las puertas y cierran el marco del altar. Sirviendo de bóveda, el “cielo” que es una combinación de labores de malla y tela. En el dintel de la puerta se cuelga la “delantera”, obra realizada expresamente para este fin en lino casero. Es como un corredor que alarga el altar en el exterior e invita a poner colchas también en las paredes de la calle. Estas colchas se llaman de la “pasión” por los motivos religiosos que encierran sus cuadros de deshilo y encaje.

    Todas estas colgaduras son el resultado del trabajo que las privilegiadas manos lagarteranas vienen realizando desde la antigüedad. La mayoría pertenecen al siglo XVII.

    Una vez montado esto, se viste una mesa, que es el altar propiamente dicho, y sirve como trono a la talla barroca citada anteriormente.

    La mesa del altar lleva las siguientes piezas de abajo arriba: un frontal de tisú, la sábana sacramental, Colcha de percal, el paño de los frailes y el “tapador” profusamente adornado.

    Así pues, como tradición propia y como Patrimonio colectivo, todos debemos implicarnos en el cuidado y la preparación de esta fiesta y en el fomento de su conocimiento.
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