Los Patios de Toledo

Fotografía: Mónica Malferrari

Una definición de patio podría ser: un espacio libre, con sentido arquitectónico y habitacional, que aporta luz y agua y que da una respuesta a las necesidades colectivas o individuales, pero que es, ante todo, una aportación cultural, que a lo largo del tiempo ha demostrado, por sí mismo, unas grandes ventajas para sus usuarios, que encuentran en él intimidad y paz, en un medio urbano muy agresivo, con falta de plazas públicas. En Toledo se puede decir que el patio es un “oasis urbano”, en una ciudad tan extrema de frío y calor, de calles estrechas y con fuertes pendientes, en ellos, nunca falta la presencia del agua en los pozos, aljibes, estanques y fuentes, lo mismo que las plantas, reminiscencias islámicas del jardín, como idea del paraíso que se predica en el Corán.

El patio no es un invento toledano, sino una herencia, un patrimonio recibido de las antiguas civilizaciones que se asentaron en Toledo, como los romanos y los árabes. Los romanos debieron copiarlo de los griegos que los utilizaron desde la época arcaica, sobre parcelas regulares. La casa-patio romana, con el atrio y el “impluvium” para recoger el agua de lluvia, que fue común en todo el Imperio, es el más estudiado en la Historia del Arte y de Arquitectura y sin duda debió existir en el urbanismo romano, del aterrazado y ortogonal Peñón toledano.

El precedente más próximo a “nuestro patio toledano”, es el heredado de la cultura islámica, reflejo de una vida interior, siendo el patio la pieza más importante de la casa. La idea de la casa musulmana, está organizada alrededor de un patio interior, que presenta al mundo exterior altos muros, que muchas veces carecen de ventanas. La casa islámica con patio, no es algo realizado al azar, sino fruto de unas ideas y conocimientos muy bien pensados: la orientación para las solanas; los materiales de construcción; las corrientes de convección con el portal, el patio y la escalera y la relación superficie altura (ángulos que oscilan entre 50º y 65º. Por debajo sería muy apaisado y por encima sería como un pozo).

Algunas casas son de clara influencia islámica, cuyo portal de entrada suele ser en codo, de modo que desde la calle sea imposible ver el patio, núcleo principal de distribución de la casa, alrededor del cual estaban las alcobas y antiguos palacios. Los estilos posteriores de los siglos XV, XVI y XVII, de gran auge en Toledo, reformaron los portales y portadas, y los centraron con relación al eje del patio.

El estilo mudéjar, estilo toledano por excelencia, está presente en muchos patios, sobre todo en las maderas y también entremezclado con el estilo gótico y renacimiento. Estos estilos, se han ido superponiendo sobre edificaciones anteriores, conservando los muros de carga originales y las crujías de los patios y alcobas.

Gira Estudio de Diseño :: www.giraestudio.com